Abrazando suavemente la muñeca, la pulsera turquesa es una verdadera ola de paz para llevar todos los días. Equilibra las polaridades, fortalece la confianza, disuelve las tensiones. Compañera perfecta del día a día, también se combina con otras piedras para amplificar su efecto protector y energético. Ideal para viajeros, oradores o terapeutas, esta pulsera encarna el coraje tranquilo, la palabra verdadera y la fuerza interior.